La Iglesia católica, detentadora de la verdad como todas las religiones monoteístas, se consideró desde muy temprano heredera del Imperio romano de Occidente y desarrolló un sistema autocrático de gobierno que le permitió ejercer durante siglos un poder terrenal omnímodo. Con el tiempo ha acabado siendo uno de los núcleos más reluctantes del conservadurismo occidental viéndose salpicada por escándalos sexuales y financieros protagonizados por su clero y su curia. Tal cosa molesta a los que siendo fieles a su doctrina desearían poder estar regidos por reglas morales más acorde con los principios evangélicos y los valores del siglo. Es el caso de Hans Küng, octogenario teólogo disidente y autor de este libro.
Su diagnosis de los males de la Iglesia se focaliza en lo que denomina el “sistema romano” de gobierno que se fundamenta en el monopolio papal del poder. Como estudioso de la historia de las religiones resume magistralmente la (...)


