“Una característica, especial entre todas, contrapone la civilización contemporánea a aquellas que la han precedido: la velocidad” observaba en 1930 Marc Bloch. De incidentes en accidentes, de catástrofes en cataclismos, la vida cotidiana pasa a ser un caleidoscopio en el que permanentemente nos enfrentamos a lo que aparece, a lo que surge de modo imprevisto, exabrupto podríamos decir… Como explicaba Paul Valery en 1935: “En el pasado, casi lo único que aparecía como novedad eran soluciones o respuestas a problemas o preguntas muy antiguos, si no inmemoriales…”. Para Virilio somos víctimas de nuestro propio éxito o sea del progreso. Las proezas técnicas constituyen las promesas de catástrofes. Inventar el barco de vela o de vapor es inventar el naufragio; inventar el tren es inventar el accidente ferroviario… El pensador francés nos propone una reflexión en torno al progreso y la catástrofe como las caras de una misma moneda. “Pensar el (...)
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El accidente original
Paul Virilio
Amorrortu editores, Madrid, 2010
168 páginas, 11 euros
por F. M.,
julio de 2010
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