
- JORGE BALLESTER. — Kopflos, 1986
Regresa y no está nada contenta: la crisis financiera. Se trata de un fenómeno de gran envergadura que causará estragos a su paso. Nos encaminamos hacia acontecimientos del calibre de la crisis de las hipotecas subprime.
Algunos la esperaban desde hacía tiempo, creían verla venir, pero miraban en la dirección equivocada: la burbuja de la IA (inteligencia artificial). Al igual que en el año 2000, en plena burbuja de “Internet”: valoraciones bursátiles descabelladas, embriagadas por alucinantes demostraciones de cash burning —el mundo al revés: cuanto más dinero tira uno por la ventana, más se le tiene en cuenta—, sin perspectivas de beneficios ni siquiera mínimamente consistentes. No era razonable, no podía durar; y no duró. La burbuja acabó estallando. Pero sin grandes daños —digamos, nada que se pueda comparar con lo que siguió (...)


