Tras visitar China (Shenzen), Corea del Norte (Pyonyang), y Birmania (Crónicas Birmanas), Guy Delisle aterriza ahora en Jerusalén. Lo hace para pasar un año acompañando a su esposa, cooperante de Médicos Sin Fronteras, estar al cuidado de sus hijos y dejar constancia de la experiencia en este libro.
El resultado es una novela gráfica que le sitúa una vez más a mitad de camino entre el periodismo y la guía de viajes. Así, se dedica a sumergirse en la región con humildad y mentalidad abierta pero sin querer olvidar ni sus valores republicanos ni su ateísmo. Con estas premisas, y su obsesión por las anécdotas y los pequeños detalles, construye un puente capaz de acercarnos una realidad cotidiana que suele quedar eclipsada por los grandes titulares del conflicto palestino-israelí. Como no podía ser de otro modo, éste queda reflejado, desde la armas, los controles, los desahucios, la segregación o el “muro (...)


