Una profesión tan solitaria como la de fotógrafo requiere la confrontación periódica de puntos de vista, relacionar la propia mirada con lo que otros son capaces de ver sobre los mismos motivos y en circunstancias parecidas.
Tal vez por eso existe una fuerte tradición asociativa en el seno de este oficio que sin embargo tiene una imagen pública de individualismo irreductible. Ejemplos como la Photo League, movimiento marcado por un fuerte compromiso social, o el trabajo actual de numerosos colectivos de fotografía documental que encuentran en la unión la fuerza moral para continuar intentando que sus testimonios visuales ejerzan un papel transformador. En este breve resumen hay que destacar así mismo la fundación masiva de agencias cooperativas de fotógrafos de prensa tras la Segunda Guerra Mundial, o la unidad de acción de los fotógrafos sudafricanos como Afrapix, que aportaron sus decisivos argumentos visuales contra el apartheid, entre otros muchos ejemplos.
Bernard Plossu, (...)


