Sucedió mucho antes de que la “casa de cristal” —la torre de 39 plantas diseñada por Le Corbusier y Oscar Niemeyer, sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York— se convirtiera en el emblema de la diplomacia mundial. El escenario fue un edificio particular de cuatro plantas con fachada de ladrillo construido en Washington a mediados del siglo XIX para ser la residencia de Richard Wallach, un exalcalde de la ciudad. Allí, entre el 20 de enero y el 27 de abril de 1890, los representantes de 17 países de América Latina se reunieron a instancias del secretario de Estado estadounidense James G. Blaine para una maratón diplomática que más tarde recibiría el nombre de Primera Conferencia Panamericana.
En una de las pocas fotografías del evento, unos cuarenta hombres posan en la escalinata de entrada de la Wallach Mansion, el nombre con el que se conocía esta (...)


