Tabula rasa, “tabla rasa”. La imagen nace de las tablillas enceradas que los griegos y romanos utilizaban como soporte de escritura. Antes de redactar un texto, había que allanar la entalladura anterior: borrar para volver a empezar.
Sometida desde 2010 a los buenos remedios de las instituciones económicas más renombradas, Grecia ha efectuado un gran salto hacia atrás. ¿Estaba el país endeudado? Pues ahora lo está más y, encima, emprobrecido. De manera paralela, la población ha experimentado la vida cotidiana en tiempos de guerra financiera (léase “Érase una vez Atenas...”). Ha visto la fragmentación de su territorio (léase “Cuando la crisis deshace el territorio”) y el apaleamiento de emigrantes por la extrema derecha (léase “Una muralla contra los emigrantes”). El estatus de país periférico que tiene Grecia se ha acentuado bajo el efecto de “los intercambios desiguales” (léase “Modelo social chino en el (...)


