Breve novela de Thomas Bernhard que, publicada en Alemania hace 45 años, acaba de ser traducida al español por Miguel Sáenz, y cuyos ingredientes básicos componen la asfixiante narrativa del autor de Extinción: la enfermedad incurable, el odio a los católicos del Tirol, el miedo a la demencia, y un desprecio a los progenitores a quienes debe no tanto haberle dado la vida como habérsela quitado, o casi, en un suicidio familiar y colectivo.
El padre, arruinado por el juego y el alcohol, y la madre, enferma de epilepsia, invocan la muerte y arrastran a sus hijos a inmolarse con ellos. Walter, hermano menor del narrador, también padece “la epilepsia del Tirol”. ¿Qué hacen por tanto en este mundo?
El padre sufre un ataque de risa poco antes de matarse. La madre lo acompañará dócilmente pero los hijos, jóvenes e inútiles ambos, fracasan y acaban encerrados por su tío (...)


