
El pasado 8 de septiembre, la Asamblea Nacional rechazó otorgar su confianza a François Bayrou. Para sustituirlo en Matignon [residencia oficial del primer ministro francés], Emmanuel Macron eligió casi de inmediato a Sébastien Lecornu, autoproclamado “gaullista social”. Indiferente a este cambio de inquilino, Marine Le Pen apuntó directamente contra el presidente de la República: “De Gaulle llegó hasta su propia dimisión en 1969. Emmanuel Macron no tendrá esa fuerza de ánimo” (Le Journal du dimanche, 21 de septiembre). Y la dirigente del Reagrupamiento Nacional (RN) remachó: “Emmanuel Macron está llevando a Francia a los vicios de la IV República. La extrema izquierda reclama una VI, pero los únicos que defendemos la V somos los diputados del RN, apegados al espíritu de las instituciones del general De Gaulle”.
Remitirse al ejemplo del “hombre del 18 de junio”, citar sus frases célebres o lamentar la dispersión de su legado: todos ellos son registros (...)


