
Desde el comienzo de la intervención militar de Israel en Gaza en represalia por el sangriento ataque de la organización Hamás del 7 de octubre de 2023, los hutíes yemeníes –que profesan el zaidismo, una de las tres grandes corrientes del chiísmo– han intensificado sus acciones de desestabilización del tráfico marítimo en el estrecho de Bab al Mandeb. Este paso, de una longitud de 193 kilómetros por 32 kilómetros de ancho y que en árabe significa “puerta de las lamentaciones”, separa la península Arábiga del Cuerno de África y da acceso al canal de Suez. Los rebeldes lanzan misiles o drones equipados con cargas explosivas sobre cargueros o buques cisterna, y a veces realizan acciones en helicópteros para tomar su control. “Para cumplir nuestro deber religioso, moral y humanitario en apoyo de la población damnificada en Palestina y Gaza”, se justifica Yahya Sarea, uno de los portavoces de los hutíes.
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