Durante la gran Depresión que siguió al crack de la bolsa de 1929, Weegee fotografió sistemáticamente cuanto ocurría en la noche de Manhattan. No sólo los sucesos más truculentos que vendía a la prensa sensacionalista y que son la parte más conocida de su obra; también las terribles condiciones, morales y materiales, en que sobrevivía una parte de la población abandonada a su suerte. Testigo del cambio de normas que se produce cuando cae la noche en una gran ciudad regida por el dinero, Weegee es sin duda uno de los más grandes fotógrafos de las pasiones humanas, de los aspectos más carnales de personajes comunes que buscan su propia alma a través del placer, de sensaciones que ofrezcan sentido a sus vidas.
Arthur Fellig, más tarde autoproclamado “Weegee, el famoso”, emigró a EE.UU. con su familia cuando aún era muy joven. Judío originario del Imperio Austro-húngaro, realizó múltiples (...)


