Archivos (semi)abiertos, libertad para investigar: ¡los historiadores rusos están satisfechos! Pero la tirada de sus libros cae bruscamente de 34 millones en 1991 a 8 millones en 1992. Los temas de interés cambian: del período soviético (92% de los títulos en 1992) se deslizan cada vez más hacia el período y la vida de los zares. Y los libros “sensacionalistas” reemplazan a los demás géneros. Historiadores de renombre cuestionan las orientaciones dominantes: explotación precipitada, tendenciosa o comercial de los archivos, tono polémico, demonización del bolchevismo, falsificaciones y nuevas injerencias del poder. Los avances científicos no resultan menos impresionantes.
La sociedad Mémorial trabaja en el conocimiento del sistema represivo y las “resistencias al comunismo bajo Lenin y Stalin”. La fundación Democracia dirigida por Alexandre Iakovlev, ex ideólogo de la perestroika, está también abocada a la historia del gulag. Al frente de la Universidad de Ciencias Humanas (RGGU), Iuri Afanasiev realiza el inventario (...)


