“Los estudiantes de bachillerato profesional [baccalauréat professionnel o “bac pro”] de mañana son los constructores de la Francia actual, la de 2030 o la de 2050”, proclamó Emmanuel Macron, en un arranque de entusiasmo, el 3 de mayo de 2023 en Saintes. Un año antes, el presidente francés había ampliado al Ministerio de Trabajo la tutela sobre la enseñanza profesional, anteriormente exclusiva del de Educación Nacional. En opinión de Macron, habría que “seguir creando más vínculos entre el mundo educativo y el mundo empresarial”. No es una idea del todo nueva. Lamentarse por un enfoque pedagógico indiferente a los “valores de la empresa” y atribuir —en parte o en su totalidad— a la escuela la responsabilidad del desempleo es una cantinela que, en Francia, viene repitiéndose al menos desde 1985, cuando se creó el bac pro.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se pretendía más bien integrar la formación profesional en el (...)


