El relato de la pérdida de puestos de trabajo que sufrieron las grandes instituciones financieras no provocará el llanto de los ciudadanos humildes. La imagen convencional es la de banqueros generosamente remunerados, que han contribuido a la crisis actual y que no tendrán ninguna dificultad en volver a recolocarse. En realidad, la mayoría de los trabajadores del sector financiero están lejos de ser privilegiados, aun cuando su sistema de remuneración (en particular la práctica generalizada de las stock-options –opción de compra de acciones a un precio preestablecido– y de los premios) y sus planes de jubilación puedan parecer ventajosos. Así, los veinticinco mil empleados de Lehman Brothers recibían entre el 40% y el 60% de su remuneración en acciones de la empresa.
En vísperas de su declaración de quiebra, Lehman Brothers había perdido, en menos de un año, el 90% de su valor bursátil. Los trabajadores que no sobrevivan al despedazamiento (...)


