Entre los tópicos del género autobiográfico, solemos encontrar una introspección y una melancolía que esconden cualquier consideración social. Gabi Beltrán, sin embargo, ha preferido recoger el guante del maestro fundador Will Eisner y sus historias sobre la clase trabajadora de Nueva York, para rememorar su adolescencia en el "barrio de las putas" de Palma.
Así, mediante un conjunto de historias cortas que van confluyendo hacia un mismo punto, ha sabido desarrollar un guión donde el retrato de los personajes y de la sociedad se potencian mutuamente. Cuenta cómo y gracias a quién pudo salvarse de la debacle de toda una generación destruida por la injusticia social. Pero no lo hace desde el cinismo o con una mera descripción, sino a partir de una reflexión serena y buenos sentimientos. Es decir, no juzgando a los personajes y a sí mismo, sino esforzándose por comprender sus circunstancias.
A transmitir estos pensamientos con fuerza contribuye, (...)


