Halos violetas o amarillos fluorescentes iluminan el cielo oscuro que baña los bosques por la tarde en el oeste de Finlandia, cerca de las tranquilas aguas del golfo de Botnia. La atmósfera cautivadora que crean estos resplandores no proviene de las auroras boreales, sino de la luz artificial de los invernaderos de Närpiö. Casi la mitad de los pepinos y el 60% de los tomates que se venden en este país de 5,6 millones de habitantes se cultivan en este municipio, a pesar de los rigurosos inviernos. Las hortalizas han hecho prosperar a sus 9600 habitantes desde que, según cuenta la leyenda local, un emigrante finlandés trajera un plantón de tomate de América después de la Segunda Guerra Mundial. Esta fruta-verdura es motivo de celebración, y para ello cada verano aquí organizan un carnaval.
Una cuarta parte de la población activa, en su mayoría extranjeros, trabaja en los invernaderos, con un (...)


