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Literatura

En el crepúsculo de un mundo

por Carlos Pardo, febrero de 2025

A principios de 1942, en el estado brasileño de Minas Gerais, dos grandes nombres de la literatura europea, Stefan Zweig y Georges Bernanos, se encontraron por primera vez. Que también fue la última. Zweig se suicidó a los pocos días. Esta entrevista, de la que poco se sabe, es el eje central del último libro de Sébastien Lapaque (1), fruto de más de veinte años de investigación, erudita a la par que imaginativa, siempre apasionada y personal. Sigue rodeada de misterio esta reunión entre “el judío humanista y el católico errante”, liberado ya de los prejuicios antisemitas de su juventud; entre “el que fue testigo de las intermitencias del desconcierto amoroso y el que lo fue de las desgracias modernas”. En la pluma de Lapaque, su conversación adquiere la forma de una obra de teatro con escenario tropical: el de la Croix-des-Âmes, la hacienda donde la familia Bernanos encontró refugio.

El escritor francés se resistía ante la desesperación y mantenía intacta la fe en la victoria. Crítico acérrimo del apoyo mayoritario de la Iglesia española al franquismo (Les grands cimetières sous la lune, Plon, 1938) y luego de las democracias que doblaron la cerviz en Múnich (Scandale de la vérité, Gallimard, 1939), este “peregrino del absoluto” también fue azote del “zoológico de la revolución nacional” de Vichy (Où allons-nous?, publicación clandestina, Cahiers du Témoignage chrétien, 1943; y Seuil, 2021). El autor austríaco, por su parte, con un ya asentado renombre internacional, nunca mostró interés por la política. Abocado al exilio por el régimen hitleriano, que quemó sus libros en Berlín, se trasladó a Londres en 1934 y a los dos años fue despojado de su nacionalidad. Aquel mismo año visitó por primera vez Brasil, donde lo recibieron con honores. La mezcla de culturas, especialmente armoniosa a sus ojos, le hizo vislumbrar en aquella tierra la promesa de una nueva Mitteleuropa, el paraíso perdido que había tenido a la fuerza que abandonar “como un criminal” (2). Poco le duró la ilusión: en 1937 surgió el Estado Novo, inspirado en el modelo portugués homónimo, que naturalmente se alineó con las potencias del Eje. En 1940, nuevamente ajeno a cualquier consideración política, Zweig recorrió Brasil a expensas del Estado con el fin de captar mejor su esencia. El libro inspirado en este viaje, Brasil, país de futuro (3), causó gran desconcierto.

Profundamente afectado por la caída de París y privado de sus lectores de habla alemana, fue un Zweig muy cambiado el que se resignó a abandonar Europa en el verano de 1941. Presa de una “melancolía devastadora”, acabó instalándose en Petrópolis, lejos de la vida mundana de Río. Pese al apoyo de Lotte Altmann, su segunda esposa, se le hizo difícil encontrar los recursos morales necesarios para empezar una nueva vida a los sesenta años. ¿Era esto, de hecho, realmente posible en una ciudad que acogía a una importante comunidad alemana abiertamente simpatizante del Tercer Reich, y donde él era objeto de una estricta vigilancia? En busca de un camino de vuelta a la vida, Zweig se acercó al judaísmo, algo que hasta la fecha él había mantenido a cierta distancia, y continuó con su labor de escritor: firmó Novela de ajedrez, sin duda su obra maestra, y dio conclusión a sus Memorias en vísperas de su suicidio junto a Lotte. Su intercambio con Bernanos, espiritualmente rico en la versión de Lapaque, llegó demasiado tarde.

El autor de Amok es también una de las figuras de un breve relato de Clémence Boulouque, Le Sentiment des crépuscules (4). En julio de 1938, a instancias de Salvador Dalí, Zweig organizó un encuentro entre Dalí y Sigmund Freud en un Londres que se preparaba para la guerra. La frágil presencia de Freud, que moriría pocas semanas después, y su irritación ante el oportunismo del pintor catalán, superado por su personaje de histrión, simbolizan la pérdida de ese mundo tan querido por Zweig y del que fue el narrador.

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(1) Sébastien Lapaque, Échec et mat au paradis, Actes Sud, Arles, 2024, 304 páginas, 22,50 euros.

(2) Stefan Zweig, El mundo de ayer: memorias de un europeo, trad. de J. Fontcuberta y A. Orzeszek, Acantilado, Barcelona, 2011, 552 páginas, 30 euros.

(3) Stefan Zweig, Brasil, país de futuro, trad. de Alfredo Cahn, Capitán Swing, Madrid, 2012, 270 páginas, 19 euros.

(4) Clémence Boulouque, Le Sentiment des crépuscules, Robert Laffont, París, 2024, 176 páginas, 19 euros.

Carlos Pardo

Periodista y cineasta.