Cambio climático, extractivismo desenfrenado, deforestación, pérdida de biodiversidad, multiplicación de las catástrofes medioambientales... La acumulación de estos hechos, cada vez mejor documentados por los científicos, ha generado en el debate público una preocupación urgente: como consecuencia de algunas actividades humanas, existen transformaciones inminentes o en curso que están conduciendo a la civilización hacia el colapso.
Algunos partidarios de esta tesis ven en el miedo al apocalipsis un catalizador para la acción; otros toman nota de la indolencia de la clase política y piensan en la poscatástrofe. “El éxito inesperado de las teorías del colapso” (Le Monde, 5 de febrero de 2019); “Colapso, el comienzo del fin” (Libération, 8 de noviembre de 2018); “Colapsología: la apuesta por el colapso” (France Culture, 16 de marzo de 2019); “Yves Cochet: ‘La humanidad podría haber desaparecido en 2050’” (Le Parisien, 7 de junio de 2019); “Colapsología: el fin del mundo, ¿una oportunidad?” (Géo, 24 de (...)