La mentalidad popular en cuestiones de economía política consiste en entender la producción como medio para satisfacer las necesidades. La planificación soviética partía de este principio: sabiendo cuantos niños nacerían en el año siguiente se planificaba la producción de carritos para niños. Sin embargo, cuando la producción está orientada para el beneficio, y no hacia la satisfacción de las necesidades de la población, entonces las empresas privadas sólo valoran las demandas con capacidad de compra.
Este cambio de concepción de la producción por parte de las industrias rusas proviene del fin de la URSS. El periodo 1991-2004 sirve a los autores para plasmar mediante diversos indicadores la realidad rusa de unos años marcados por las constantes reformas neoliberales.
Pero es este un libro blanco, y como tal presenta datos y hechos alejándose de pronunciar juicios de la realidad rusa, premisa que han cumplido pese a que, según los autores, es evidente lo (...)


