La información que nos llega sobre el islam está repleta de prejuicios, estereotipos y falsedades. Las escritoras Nazanín Amirian y Martha Zein así lo dejan en evidencia en este libro. Después de acabarlo, el lector tiene la sensación de que quien tenía un velo que le impedía ver éra él, no las mujeres musulmanas. La grandeza de la obra es que se trata de un texto planteado desde la laicidad y desde el racionalismo; no tiene el menor interés en defender el islam, lo que le convierte en más riguroso y creíble que si sus autoras fueran musulmanas practicantes. Además, el libro tiene otro valor agregado: su exhaustividad es tanta, que las frecuentes referencias a los elementos troncales de las religiones monoteístas nos llevan a aprender mucho del judaísmo y del cristianismo. Descubrimos así unas similitudes abrumadoras que hacen aún más absurdas las confrontaciones religiosas.
Gracias también a su neutralidad, el (...)


