
- MEHDI GHADYANLOO. — New Sky (‘Nuevo cielo’), 2017
El pasado julio, en lo más profundo de la maquinaria burocrática del Pentágono, el Ejército estadounidense sacrificó con toda la calma un elemento esencial de su soberanía disfrazándolo de racionalización administrativa. El acuerdo de 10.000 millones de dólares firmado con Palantir Technologies —que engloba 75 contratos distintos— es uno de los más espeluznantes en la historia del Departamento de Defensa: la operación ratifica la transferencia de funciones militares cruciales a una empresa cuyo fundador, Peter Thiel, ha declarado abiertamente que “libertad y democracia ya no son compatibles”. En el futuro, será cada vez más frecuente determinar objetivos militares, decidir movimientos de tropas o analizar datos de inteligencia con la ayuda de algoritmos diseñados no por el alto mando militar, sino por un consejo de administración responsable ante sus accionistas. (...)


