“Ya es hora de abrir un debate nuevo y franco sobre la integración y la cohesión en Gran Bretaña. Si queremos encontrar una solución eficaz a esos problemas, debemos ser claros sobre los desafíos a que nos enfrentamos” declaró Ruth Kelly, la nueva ministra de Comunidades y Asuntos Locales, el 24 de agosto de 2006. Ese discurso fue pronunciado dos semanas después de que el ministro del Interior, John Reid, anunciara el descubrimiento de una conspiración para “cometer una matanza masiva, a escala nunca conocida en Gran Bretaña”, secuestrando aviones de línea transcontinentales, anuncio que ocupó la primera plana de todos los medios. El 9 de noviembre, Eliza Manningham-Buller, directora general del MI-5, en una poco habitual declaración pública, había evocado el peligro terrorista que amenazaba al país: 200 grupos y redes, más de 1.600 individuos identificados y 30 conspiraciones desarticuladas.
La política exterior del primer ministro, Anthony Blair, ya había (...)