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Elecciones municipales en Francia

En Mosela, una lista “obrera y solidaria”

por Anne Jourdain, marzo de 2026
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DARWIN ESTACIO MARTÍNEZ. — La próxima jugada, 2013

“¿Está cerrado hoy Le Régal?”. Aunque la puerta acristalada deja entrever mesas puestas —cuencos de cacahuetes y servilletas rojiblanquiazules—, las persianas metálicas están echadas. Este sábado por la mañana, varias familias aguardan bajo la llovizna con flores en las manos mientras una decena de policías de la Brigada Anticriminalidad (BAC), cinco motoristas de la Policía Nacional y dos furgonetas montan guardia. Se espera que almuercen aquí Marine Le Pen y los cargos locales de Reagrupamiento Nacional (RN). Saint-Avold, comuna de 15.000 habitantes del departamento de Mosela, se halla en el corazón de un territorio industrial venido a menos. Los últimos pozos de la empresa minera Houillères du Bassin de Lorraine dejaron de funcionar en 2004, a la planta petroquímica le cuesta atraer inversores y el cierre de la central eléctrica de carbón está previsto para 2027. Actores económicos y concejales locales confían en la hipotética explotación de un yacimiento de hidrógeno.

Con sus ya cuatro diputados y la alcaldía de Hayange, el RN ha hecho de Mosela una tierra por conquistar. El partido presenta en este departamento 18 listas para las elecciones municipales, cuatro de ellas solo en la cuenca de Saint-Avold. En las legislativas de 2022 —caracterizadas por una abstención del 60%—, Alexandre Loubet le arrebató la circunscripción a una diputada del partido Renacimiento. Reelegido con holgura dos años después, el vicepresidente del grupo parlamentario de RN en la Asamblea Nacional y consejero especial de Jordan Bardella se dedica ahora a consolidar su implantación aprovechando el empuje de Reagrupamiento Nacional de la Juventud (RNJ, la organización juvenil del partido). Los cerca de setenta militantes locales que lo componen organizan actuaciones de DJ y veladas de degustación de vinos jóvenes, además de pegar carteles donde la formación ultraderechista desea una feliz Navidad a la ciudadanía. El RNJ tiene aquí un auténtico vivero, y muchos de los cabezas de lista que se presentan en Mosela no han cumplido aún los treinta.

En Saint-Avold, sin embargo, el partido apuesta por un candidato con tablas. “Esto lo vamos a hacer despacito y con buena letra —advierte Hervé Simon, mayor de la Gendarmería jubilado—. Será algo claro, limpio y sin tacha”. ¿Su propuesta estrella? Un policía municipal por cada mil habitantes, armado y equipado como los de la BAC. Los competidores de Simon doblan la apuesta: uno quiere instalar doscientas cámaras más de videovigilancia, otro recurrir a los drones y la inteligencia artificial. “Saint-Avold no es un territorio sin ley”, se indigna René Steiner, el alcalde saliente. Y con razón: según explica, la construcción de una comisaría por valor de dos millones de euros ha dado sus frutos. Las cuatro listas locales de la derecha, tan unánimes en materia de seguridad, también coinciden en otros asuntos: todos sus representantes quieren redinamizar el centro, mejorar el servicio de recogida de basuras y devolverle la importancia a la comuna en el seno de la mancomunidad.

“No es normal que te sangren de ese modo por calentarte y tener luz —zanja Christian Porta, cabeza de lista de “Saint-Avold, Obrera y Solidaria”, la única lista de izquierdas—. Vamos a tener que imponer un control sobre los precios, y para eso hay que echar a los accionistas que metió el Ayuntamiento”, afirma. Porta propone remunicipalizar Energis, la sociedad de economía mixta de electricidad y gas, y poner fin a la profesionalización de la política. La candidatura de este sindicalista de la Confederación General del Trabajo (CGT) y militante de Revolución Permanente (RP) ha volcado el tablero. Las gentes del lugar se refieren a él como “el que le sacó 500.000 euros a su patrón”. InVivo, la multinacional agroalimentaria que lo empleaba, quiso privarle abusivamente de empleo y sueldo y acabó condenada en primera instancia a indemnizarle con la suma en cuestión. El expediente se encuentra ahora en la Sala de lo Social del tribunal de Apelaciones, pero el sindicalista se muestra confiado: “Ese dinero lo pondremos al servicio de la clase obrera”. Uno de cada cinco residentes sobrevive por debajo del umbral de la pobreza. “Los cargos electos deberían ser revocables —detalla su programa electoral—, recibir el sueldo de una enfermera y no acumular mandatos”. Unas reivindicaciones herederas de las de los “chalecos amarillos”, que durante dos años ocuparon la “rotonda del Cora” [llamada así por el supermercado aledaño del mismo nombre], en la zona comercial de la localidad. “Tres veces ardió nuestra caseta y tres veces la reconstruimos”, recuerda Raymond Wax, protagonista de un movimiento que tuvo en Saint-Avold uno de sus escenarios destacados y en la actualidad compañero de lista de Porta. “Cuando veo los resultados de RN aquí, en una tierra obrera y de mucha inmigración, se me cae el alma al suelo. Visto que corría el riesgo de ponerme de azul hasta el culo, tenía que reaccionar”.

Un centenar de personas se ha congregado para oponerse a la llegada de Le Pen, cuya visita ha tenido que abreviarse. Con su chaleco de la CGT puesto, Porta arenga a los manifestantes: “¡Vamos a demostrarle que no es bienvenida!”. Para los miembros de la lista, es su ocasión de hacer una primera aparición pública y cosechar apoyos. “¡Raymond! ¡Raymond!”. Bajo las ovaciones, el antiguo minero agarra el micro: “¡Va, dejadlo ya! Se me van a subir más los humos que a una chimenea”. Luego, señala con el dedo el ayuntamiento y añade: “Ahí dentro están los mismos desde hace décadas. Una afinidad que lleva al favoritismo, que a su vez lleva a pequeñas componendas, que a su vez llevan a las grandes”. Malversación de caudales públicos, delito de negociaciones prohibidas a funcionarios públicos, abuso de confianza… La Justicia aún no ha acabado de sacar a la luz las bajezas de una derecha clientelista. Los notables de izquierda han desertado de esta vieja tierra conservadora que siempre los ha maltratado (1). La legislatura de una diputada socialista, de 2012 a 2017, constituye una anomalía. En 2020, una lista ciudadana independiente solo consiguió el 4,43% de los sufragios. Obrera, Saint-Avold lo sigue siendo, ¿pero solidaria? Nada hay menos seguro. Lo dirá el resultado de la batalla que se libre en este bastión de las derechas.

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(1) Morgan Reille, “Le vote à droite des ouvriers en Moselle de 1973 à 1983”, trabajo de fin de master 1 bajo la dirección de Xavier Vigna, Universidad de París-Nanterre, 2025

Anne Jourdain

Profesora de secundaria.