“1000 millones de transacciones verificadas, 7 millones de números de móviles, 20 millones de e-mails, 150 criterios de calificación…”. Esta argumentación para un “banco central de datos” no es producto de Prism, el programa de vigilancia de la National Security Agency (NSA) estadounidense, sino de… Mediaprism, una filial del grupo La Poste. “Podemos saber lo que usted compró en un segundo”, afirma su presidente Frédérique Agnès (Stratégies, 27 de junio de 2013).
Del conocimiento de los hábitos de consumo a la vigilancia generalizada de los consumidores no hay más que un paso. En Estados Unidos, Prism, que opera desde 2007, pudo apoyarse en los “servidores” de los nueve gigantes estadounidenses de Internet, Google, Yahoo, Facebook, Microsoft y Apple entre ellos, para acceder a los datos de ciudadanos extranjeros. La agencia de espionaje se habría beneficiado del acceso directo a las bases de estas empresas.


