“La existencia de la Unión Soviética era tan cierta como que el sol sale todos los días. Era un país sólido, poderoso, fuerte, que había sobrevivido a situaciones extremadamente difíciles”, Fidel Castro.
¿Cómo un país que sobrevivió a una guerra civil, a la invasión nazi (que le costó 25 millones de muertos), al asedio militar de la Guerra Fría, pudo sucumbir de repente al oportunismo socialdemócrata y a la introducción del capitalismo “por arriba”?
En contra de una creencia muy extendida, la historia del colapso de la URSS no fue el despliegue inevitable de una tragedia a la que conducía la inviabilidad del socialismo soviético. En realidad, fue la historia del triunfo de una cierta tendencia dentro de la propia revolución.
Los autores Roger Keeran y Thomas Kenny, historiador y economista respectivamente, se valen de una muy amplia investigación para aportar una visión global del harto complicado engranaje de causas y (...)


