Las declaraciones de amor raramente marcan un giro histórico pero nuestros anales retendrán el “Yo quiero a las empresas” que dirigió nuestro Primer Ministro al Movimiento de Empresas de Francia (MEDEF) un día de agosto de 2014. Los gritos del corazón tienen sus ambigüedades. ¿Cómo interpretar este?
Un derramamiento
El aprendiz de Chateaubriand se volverá hacia el pasado. Probar es comparar. En 1945, la patronal, en penitencia después de sus complicidades con el ocupante, fue a pedir perdón al Jefe de Gobierno, el general De Gaulle. Este, poco rencoroso, se lo concedió. Dos Repúblicas más tarde, el Jefe de Gobierno, para disculpar sus malas amistades pasadas, fue a pedir el aval de la patronal, la que no se lo escatimó. Hoy por ti, mañana por mí. El hombre de negocios ya ni siquiera se molesta. Recibe al hombre de Estado. Los importantes han permutado.
El émulo de Bourdieu, menos sentimental, encontrará la (...)