A esta obra erudita y amena, editada con esmero por el autor (un hijo de la duquesa de Alba) en su propia y nueva editorial, hay que añadirle otro mérito: la abundancia y la diversidad de las fuentes, clásicas y modernas, manejadas con rigor, oportunidad y un excepcional sentido del orden.
En el texto vemos cómo se entrecruzan experiencias oníricas individuales y colectivas descritas y analizadas desde un punto de vista científico, unas veces, o interpretadas otras desde el arriesgado ámbito esotérico. Se aborda el acto mental, físico o psíquico de soñar, desde disciplinas complementarias o contrapuestas. El lector recuerda algunas series de televisión (El mentalista, de la cadena NBC, por ejemplo) que giran en torno al valor anticipatorio de los sueños. Una eficaz herramienta para la prevención del crimen.
Espacio y tiempo oníricos no se corresponden con el tiempo cronológico, como todos sabemos, pero de ahí (por ríos y meandros) a (...)


