
- Ghadeer Saeed. — Sin título, 2014
Frente al espejo, Fadia T. se anuda con delicadeza el hiyab y cubre con una sobria abaya su vestido palestino con bordados de flores. “Para no llamar la atención”, explica. Esta madre de familia de unos cincuenta años de edad se dispone a acudir a una reunión no mixta, organizada regularmente desde hace años por mujeres cercanas a los Hermanos Musulmanes jordanos. Sin embargo, desde hace unos meses, su participación podría convertirla en sospechosa de “promoción de actividades ilegales” a ojos de las autoridades. “Solo leemos el Corán; hablamos de religión, pero en ningún caso de política”, justifica nuestra interlocutora: estas reuniones semanales siguen siendo legales siempre que sus participantes no evoquen “el islam como solución a las crisis”. Una alusión directa a uno de los primeros lemas de la hermandad (...)


