
- Peter Martensen. — The Dream (’El sueño’), 2008
Nada más instalarse en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia en la frontera con México para bloquear los flujos migratorios. En las democracias liberales, el recurso a las suspensiones en nombre de circunstancias extraordinarias se está convirtiendo en algo habitual. Atentados, revueltas urbanas, pandemias o grandes eventos deportivos sirven para justificar restricciones a las libertades públicas: ampliación de los controles policiales, generalización de la vigilancia, merma de los controles judiciales y de los derechos de la defensa (“La imparable erosión de los derechos de defensa en Francia”). Presentadas como temporales, estas medidas se tornan permanentes y la excepción se convierte en la norma. Principios como la igualdad ante la ley se están menoscabando en nombre de la innovación tecnológica (“El privilegio de las ‘start-up’”). El debate sobre la desobediencia civil se está renovando (“No tanto desobedecer como resistir”) en un momento en que las democracias atraviesan una nueva fase autoritaria de su historia (“Retroceso de las libertades, quiebra política”).






