
- Selçuk.
El derrumbe del régimen de Bashar el Asad en diciembre de 2024 fue un duro golpe para Rusia. Así como su intervención militar, en septiembre de 2015, supuso la salvación para el régimen sirio —y señaló su regreso al teatro estratégico en Oriente Próximo y el Mediterráneo—, Moscú ha fracasado a la hora de mantener en el poder a su aliado. Un fracaso que pudo convertirse en un revés logístico y estratégico de primer orden de haber perdido sus dos bases militares —la naval de Tartús y la aérea de Jmeimim—, ambas situadas en el litoral. Tanto una como la otra tienen un papel clave en la capacidad de proyección de las fuerzas rusas. Su futuro constaba en el orden del día de las negociaciones entre el presidente ruso Vladímir Putin y Ahmed al Shara, el (...)


