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El arte de envolver naranjas

Durante décadas, las naranjas viajaron envueltas en papeles de seda ilustrados. Aquellas envolturas, tan efímeras como sugerentes, hacían soñar a los consumidores con paisajes lejanos y promesas exóticas. Desde Palestina hasta Sudáfrica, documentaban también la historia económica, social y política del comercio de los cítricos. A ese universo de azúcar, color y polvo regresa ahora la exposición “Superbemarché”, visitable en el Museo Internacional de Artes Modestas (MIAM) de Sète (en el mediterráneo francés) hasta el 8 de marzo de 2026.

por Allan Popelard y Grégory Rzepski, junio de 2025

CONSERVAR

Blancos o en tonos pastel, a finales del siglo xix aparecen unos finos papeles de seda envolviendo naranjas o limones. Los cítricos se convierten en un producto de consumo cotidiano y globalizado. El papel protege durante el transporte, pero también indica el origen y el calibre y da fe de los controles sanitarios para facilitar el paso de fronteras. Impresas con sello de caucho, las deslumbrantes imágenes de las marcas de cítricos —arrugadas, eso sí— recorren el mundo. Estas ilustraciones, inspiradas ocasionalmente en la cultura popular, rara vez llevan el nombre de sus autores. Con unas pocas excepciones: el artista figurativo Jean Le Gac diseñó la marca “Le peintre” para un amigo importador; también estuvo la serie “Naranjas de artistas”, encargada por una imprenta siciliana…

El uso de fungicidas y camiones frigoríficos ha dado al traste con estos papeles. También ha habido reconvenciones: contaminan, o resultan demasiado caros. A ello (...)

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