Todas las crisis de la historia han tenido “su infalible mañana y su poeta”. Recordemos a John Reed y a Mariano Azuela. Pero quienes, a mi entender, ejemplarizan mejor los versos de Antonio Machado, son John Steinbeck (Las uvas de la ira), Emile Zola (Trabajo) y la que acabo de leer, La mano invisible de Isaac Rosa (Sevilla, 1974), tan aclarativa de la situación social actual.
Sin caer en el didactismo, Las uvas de la ira explica el origen y consecuencias de la crisis económica de Estados Unidos en los años 1930. En el centro-oeste y suroeste del país, los granjeros se arruinaban por el empobrecimiento del suelo y la mecanización de la agricultura. Prestamistas y banqueros se apropian de las tierras. Con tractores y el conductor, único asalariado, remueven y siembran territorios en los que viven centenares de familias. Expulsados de sus casas, aguijoneados por una propaganda tramposa, éstas (...)


