El interés por el fenómeno de la resistencia en África se maximiza a raíz de los años sesenta, cuando los estudios africanos modernos, empiezan a señalar la cronología de enfrentamientos contra cualquier tipo de ocupación, extranjera-colonial o autóctona, así como las experiencias de contestación y rechazo a diversas formas de autoridad, coerción y explotación.
Entender la resistencia, no como una reacción de los africanos contra el hombre blanco, sino como el verdadero desarrollo histórico propio, para superar el debate sobre la continuidad o discontinuidad de las manifestaciones de este fenómeno, es uno de los temas centrales del libro. De lo que se trata, dicen los autores, es de practicar una periodización de la historia de África, que englobe una serie de transformaciones cualitativas y dejar el anterior modelo de análisis cartesiano que relaciona cualquier protesta africana en el nacionalismo moderno, para ampliar el término de resistencia, como definición no sólo de (...)


