
- ALEXANDER CALDER. — Sin título, publicado en la revista Derrière le miroir, 1971
En principio, Francia y Rusia no pueden ser países más opuestos. De entrada, por su sistema político y económico: al régimen capitalista liberal de mercado de París, Moscú opone un sistema oligárquico bajo la tutela del Estado. Luego, por su posicionamiento geopolítico: Francia defiende un orden mundial bajo hegemonía estadounidense; Rusia, por su parte, se posiciona en favor de un nuevo orden mundial multipolar. Y, por último, por su democracia: en Francia se han sucedido cuatro presidentes desde la llegada al Kremlin de Vladímir Putin, que solo lo abandonó entre 2008 y 2012 para convertirse en primer ministro.
Pero hay un aspecto estructural en el que Francia y Rusia presentan notables similitudes: el hiperpresidencialismo y las posibilidades institucionales que se les ofrecen para una deriva (...)


