
- MARIE-ANITA GAUBE. – Dialogue nocturne (‘Diálogo nocturno’), 2013
En nuestras democracias, para neutralizar una idea que corre el riesgo de sembrar dudas sobre los valores que justifican el sistema vigente no hace falta prohibirla (estamos a favor de la libertad...). Basta con pervertirla, vaciarla de sentido. Es algo discreto y elegante, aparte de bien visto, puesto que de lo que se trata no es de mostrarse reaccionario atacando un descubrimiento, sino, por el contrario, de mostrarse progresista popularizándolo; y, en fin, discreta maravilla, resulta rentable. Es lo que de modo llamativo ocurrió con el concepto de inconsciente.
Cuando los escritos de Sigmund Freud y sus discípulos afirmaron que ese misterioso concentrado de nuestras profundidades era un actor de nuestras vidas, nuestra mirada sobre los trastornos psicológicos cambió y se produjo una revolución en nuestra representación del mundo. Porque (...)


