
- DANA BARQAWI. — Hebrón (aproximadamente entre 1898 y 1946), 2018
A mediados de la década de 1920, el movimiento sionista cambió de rumbo: ya no se trataba de encontrar una tierra de acogida donde los judíos estuvieran a salvo —sin dejar de estar a merced de las grandes potencias imperiales—, sino de colonizar Palestina despojando a la población autóctona. Sus dirigentes comenzaron a considerar que esa usurpación era condición necesaria para obtener un hogar nacional.
Así, en 1926 el movimiento sionista rompió con las convenciones sobre propiedad de la tierra vigentes desde las reformas otomanas de mediados del siglo XIX. Estas reformas tuvieron como consecuencia que las tierras dejaran de ser propiedad del Estado arrendador y permitieron a particulares acaudalados convertirse en propietarios de vastas extensiones de tierra. En su mayoría eran no residentes, denominados hoy “propietarios absentistas”. (...)


