El debate sobre la economía política a lo largo del siglo XX soportó la tensión entre las teorías de la igualdad y las de la eficiencia. Las primeras proponen que los gobiernos se ocupen de la redistribución de la riqueza. Las otras apuntan que la presión fiscal obtenida de algunos para asignarlos a otros, desincentivan trabajo, ahorro e inversión.
Ante la hipótesis de que la redistribución no generase tales desincentivos, ¿se convertiría en un objetivo deseable sin argumentos en contra? Bertrand de Jouvenel (París, 1903-1987) abordó la cuestión en este ensayo desde sus bases éticas. El principal efecto de las políticas gubernamentales no radica en obtener ingresos de la población rica para asignarlos a la población más pobre, sino en transferir el poder de la ciudadanía más desfavorecida al Estado. Cuando el Estado asigna recursos, los individuos pierden su capacidad de decidir y de planificar sus propias vidas.
Al atender a todas (...)


