Portada del sitio > Mensual > 2025 > 2025/11 > La auténtica fractura de la sociedad judía israelí

Sacralización de la identidad o “religión civil”

La auténtica fractura de la sociedad judía israelí

La fractura que divide a la sociedad judía israelí no separa a los partidarios de la democracia y a sus enemigos, sino que opone dos concepciones de la lealtad, una volcada en el Estado, y la otra en la identidad judía. Estos bandos enfrentados, sin embargo, comparten idénticos presupuestos y cegueras: una fe inquebrantable en el carácter “democrático” del régimen y la negativa a reconocer su dimensión colonial.

por Nitzan Perelman Becker, noviembre de 2025

Cada vez que se agravan las tensiones dentro de la sociedad judía israelí y algunos ciudadanos se manifiestan contra un Gobierno de derecha o de ultraderecha —o contra el primer ministro Benjamín Netanyahu, que lleva desde 2009 en el poder casi sin interrupción—, muchos comentarios, tanto en Francia como en otros lugares, hablan de una oposición entre progresistas y conservadores, entre una centroizquierda ilustrada y una derecha reaccionaria, oscurantista, religiosa, fanática. Análisis previsibles, pero en gran medida engañosos.

¿Cómo explicar la gran movilización de la centroizquierda en 2023 en nombre de la democracia contra una reforma que limitaba los poderes del Tribunal Supremo mientras que, en 2018, la adopción de una ley que definía a Israel como Estado nación del pueblo judío —inscribiendo así en el derecho la supremacía étnica e invalidando toda pretensión democrática— no suscitara el surgimiento de ningún movimiento judío israelí poderoso que se sumara a la movilización (...)

Este artículo está reservado a suscriptores.

Si usted es suscriptor, introduzca sus datos a continuación para continuar con la lectura.


¿Todavía no es suscriptor?

Elija su fórmula de suscripción y cree su cuenta.

NECESITAMOS TU APOYO

La prensa libre e independiente está amenazada, es importante para la sociedad garantizar su permanencia y la difusión de sus ideas.

Artículo anterior

Gagauzia, la otra Moldavia

Artículo siguiente

Leyendas del tenis canadiense