
- JURAJ FLOREK. — Angyalföld II, 2019
Unos soldados ingleses se aburren a morir. Y entonces, el coronel japonés del campo de prisioneros les ordena construir un puente: hay que garantizar el transporte de suministros, pues se avecina un contraataque aliado. Estamos en Tailandia, durante la Segunda Guerra Mundial. O más bien en El puente sobre el río Kwai (1957), la célebre película de David Lean. El coronel Nicholson acepta: trabajarán incluso los enfermos y los heridos. El británico quiere creer que la tarea redentora devolverá la dignidad a sus hombres, como así sucede: gracias a la obra, vuelven a respetarse a sí mismos. Pero cuando Nicholson descubre los planes de sabotaje de un comando estadounidense, decide advertir al coronel Saito para evitar la destrucción de su obra común… A veces, el sentido subjetivo del trabajo acaba estrellándose (...)







