¿Pero cómo ha podido ser elegido presidente semejante personaje? Si queremos empezar a entender la victoria de Donald Trump, hay que hacerse cargo de lo que esta refleja, a saber: una polarización de la vida política estadounidense que no ha dejado de hacerse más profunda en los últimos treinta años. En 2014, la proporción de republicanos que veían en los demócratas una “amenaza para el bienestar del país” era más del doble que en 1994: pasó del 17% al 36%. Misma evolución experimentaron los demócratas, de los cuales el 16% consideraban a los republicanos como una amenaza en 1994, frente al 27% veinte años después. Ese fue el trasfondo de las elecciones de 2016, en las que Trump salió victorioso por un reducido margen.
Desde hace cerca de un cuarto de siglo, el peso relativo de cada uno de los dos grandes partidos es notablemente similar. En los siete comicios presidenciales (...)



