
- SERHII HREKH. — Dark Unicorn (‘Unicornio oscuro’), 2024
© Serhii Hrekh - ferosone.artfond.me
Entre su independencia en 1991 y la invasión de febrero de 2022, Ucrania ya había perdido más de diez millones de habitantes. Acentuada por tres años de guerra, la despoblación del país parece inexorable a causa de lo antiguo y profundo de sus raíces.
Tras llegar a un máximo de 52 millones de personas en 1992 y 1993, la población se ha visto afectada por una pobre tasa de natalidad —1,3 hijos por mujer en 2021— sumada a una fuerte tasa de mortalidad señalada por la esperanza de vida al nacer más baja del continente. A ello se le añade una emigración sostenida en el tiempo. A principios de 2022, Ucrania solo contaba con 41 millones de habitantes, sin contar los dos millones de ucranianos de la Crimea anexionada por Rusia. Desde entonces, se estima que el país ha vuelto a perder más de 10 millones de habitantes, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo que hace retroceder al país un siglo desde el punto de vista demográfico.
Sigue siendo arriesgado aventurar un balance preciso del propio conflicto, y cabe imaginar que una parte importante de los 6,7 millones de refugiados en el extranjero acabará regresando. Pero tanto las pérdidas humanas derivadas a la guerra como los desplazamientos de población probablemente se traduzcan en nuevas “clases huecas”, reduciendo el número de “hijos por nacer”. Estas consideraciones explican también la negativa a enviar al frente a los hombres de menos de 25 años.
A menudo evaluada en función de la superficie afectada, la pérdida de las regiones orientales del país resulta aún más onerosa en términos de recursos minerales… y humanos. Once millones de personas residían antes de febrero de 2022 en las regiones administrativas de Jersón, Zaporiyia, Donetsk, Lugansk, Sebastopol y en Crimea. Las tres últimas han pasado a estar íntegramente bajo el control de Moscú; las otras tres lo están parcialmente. En la actualidad, se calcula que las regiones controladas por Kiev albergan, como mucho, a 30 millones de personas.








