Una madre de familia convencional que trabaja en una escuela de educación primaria en Tokio. Un día de enero de 2025, una de sus compañeras, que colabora con la edición japonesa de Le Monde diplomatique, le anuncia que va a acompañar a un periodista francés a la sede del Partido Comunista Japonés (PCJ). La noticia le provoca un escalofrío: “Me has puesto los pelos de punta”. Inmediatamente se le escapa una expresión: “El rojo es peligroso”. Una expresión muy popular aquí, que la mujer suelta sin la menor ironía.
Fundado en 1922, el PCJ tiene 250.000 inscritos entre militantes y afiliados, lo que lo convierte en uno de los partidos comunistas más grandes del mundo, solo por detrás de los que están en el poder en China, Vietnam y Cuba. Teniendo en cuenta la diferencia de población (124,5 millones en Japón y 68,3 millones en Francia), si el Partido Comunista francés (...)


