En la realización de un reportaje fotográfico, cuando acaba la toma de imágenes empieza el proceso de selección y ordenamiento del material producido para anclar unos significados que, sin este proceso reflexivo, podrían permanecer excesivamente abiertos. La edición fotográfica puede correr a cargo del propio autor o bien de otra persona que corrija la selección del fotógrafo, muchas veces más dirigida por su experiencia emocional en el lugar y momento de la toma que por la coherencia del discurso que se había propuesto elaborar.
En cualquier caso esta revisión del material en bruto ha contado, durante los más de ciento sesenta años de fotografía sobre soporte fotoquímico, con una herramienta fundamental: las hojas de contacto, o impresión en papel, en positivo y al mismo tamaño que el negativo original, de la totalidad de las fotos obtenidas. Hay que decir que la fotografía digital ha tenido que desarrollar programas inspirados en (...)


