La década de los sesenta del siglo pasado, como núcleo e inspiración de todas las revueltas sociales intentadas hasta nuestros días. Es la perspectiva desde la que Ramón González Férriz traza, con ironía no exenta de provocación, sucesivas iniciativas de transformación social que invariablemente vuelven a las raíces tras el acomodo de sus protagonistas. “Los que se habían enfrentado al parlamentarismo burgués acabaron siendo parlamentarios burgueses; los que querían dar la universidad a los estudiantes consiguieron una cátedra; los que habían detestado al empresario explotador, al fundar sus empresas, parecían olvidarlo…”.
No es un juicio sumarísimo a las renuncias de varias generaciones, pero el autor insiste en que algunos de los participantes en las revoluciones de los sesenta siguen ocupando el escenario central de la vida pública después de ver cómo sus ideas eran parcialmente “derrotadas”.
La llamada década prodigiosa, revueltas aparte, marcó una nueva era del capitalismo y del funcionamiento de (...)


