El primer confinamiento sanitario de la primavera de 2020 es uno de esos contados temas sobre los que todos expresan una opinión, por lo general bastante tajante. Esta se fundamenta en una perspectiva global y unos ejemplos de corto alcance: la gestión “totalitaria” china, el enfoque “laxo” de Suecia, las decisiones erráticas de Donald Trump en Estados Unidos o de Jair Bolsonaro en Brasil. Entremedias, una especie de confuso pantano en el que se perfilaría algo así como un modelo global de gestión de la pandemia, combinación más o menos estricta de cierre de fronteras, escuelas, comercios y lugares de trabajos “no esenciales”, prohibición de reuniones y eventos públicos y, por último, reclusión domiciliaria con control policial.
Transcurrido un lustro, la imagen tiene ahora mejor definición. Ante una misma situación de gran incertidumbre (“Debemos tomar el 100% de las decisiones con el 50% del conocimiento”, decía en aquel entonces el primer (...)



