Enfrentados a una pandemia en la primavera de 2020, gobiernos dotados de idéntica información parcial reaccionaron de distinta manera. Algunos optaron por imponer un confinamiento estricto y otros no. ¿Cabe alguna explicación? La saturación de los servicios sanitarios, por supuesto, condicionó en parte las decisiones. En Europa, Francia, Italia y España registraron focos de contagio intensos y tempranos, a diferencia de Dinamarca. Pero no es este el único factor. Si hemos de dar crédito a las imágenes que salían en los telediarios de la época, un “modelo chino” de confinamiento, inaugurado en la ciudad de Wuhan en enero de 2020, se propagó uniformemente siguiendo la estela del virus.
Este relato del contagio enmascara ciertas continuidades entre las políticas de pandemia y los estilos de gobierno previos de cada país. Oculta la instrumentalización de los confinamientos que operaron determinados Estados con fines de represión política. En Filipinas, por ejemplo, la prolongada “guerra (...)



