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“Charlatanes, bufones y parásitos de la mente”

El nacimiento de los intelectuales

Durante mucho tiempo, la palabra se empleó como adjetivo. Con el caso Dreyfus, “intelectual” pasó a denominar, en Francia, a aquellos cuyas acciones invitaban a la reflexión, guardianes del ideal republicano contra la prensa del dinero, el sable y la cruz. La derecha de entonces hacía mofa de ellos, acusándolos de ir a contracorriente de las tradiciones. Hasta que los escritores de sus propias filas reivindicaron la etiqueta. Y pervirtieron su significado, eminentemente político.

por Lionel Richard, agosto de 2024

El miedo al espionaje participa de la patología social que, en el marco de las rivalidades entre las esferas dirigentes de Francia y de Alemania tras la guerra de 1870, impregna todo el final del siglo XIX. En la prensa europea abundan las crónicas de procesos entablados contra “espías”.

El llamado caso Dreyfus surge en esa coyuntura. Una investigación policial habría determinado, explican los periódicos, que “el agregado militar alemán Schwarzkoppen” y un diplomático italiano tenían “a sueldo” a un oficial francés. A mediados de octubre de 1894, los mismos títulos de prensa dan a conocer la identidad del felón al público. Dos meses después, por unanimidad, un consejo de guerra declara a Alfred Dreyfus culpable. Es condenado por alta traición a ser deportado de por vida a la Guayana francesa.

El antisemitismo —o el antijudaísmo— satura la expresión política de la burguesía parisina desde mediados de la década de 1880. Édouard (...)

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