Este de El final de la dictadura, es, déjenme que comience directamente por esta valoración, un libro realmente valioso, cuyo interés se ve acrecentado por algunas características singulares, como la de ofrecernos una combinación, poco habitual, de libro de memorias y de estudio seriamente documentado. Poco habitual, porque las pretendidas verdades de las memorias raras veces resisten el contraste del análisis de la realidad.
Pienso que puede decirse que es uno de los mejores –para mi gusto el mejor– de cuantos se han publicado acerca de la llamada “transición”, de la cual nos ofrece una visión que contrasta con la novela, que se consagró hace once años con el libro de la señora Victoria Prego, que cuenta que todo lo que sucedió fue que hubo un cambio propiciado desde arriba por un par de dirigentes, el que entonces era jefe del Gobierno y el que sigue siendo jefe del estado, que (...)


