El filósofo de origen ghanés K. A. Appiah es autor de un libro de referencia obligada en los estudios culturales, In my father’s house (1992), que obtuvo el Premio Herskovitz al mejor estudio afroamericano publicado en inglés. Su biografía multicultural no le ha convertido en un adalid de la ideología multiculturalista tout court, pero le sitúa en excelente posición para analizar el debate sobre el conflicto de las identidades en el proceso de globalización. Avanzó algunas de sus tesis en La ética de la identidad (Katz, 2006), de no poca sintonía con el último libro de Amartya Sen sobre la conexión entre identidad y violencia.
Ahora Appiah nos popone una versión que podríamos denominar “cosmopolitismo parcial o mínimo” o, mejor, un prudente método cosmopolita. Lejos de formulaciones grandilocuentes, su cosmopolitismo se sitúa en el punto mínimo de la pertenencia obligada a una comunidad humana que, desde la coexistencia de los diferentes, postula (...)


