Escritor, periodista, compositor, cantante, autor teatral, cronista de villa y corte, Moncho Alpuente tuvo encima la paciencia de corregirme el manuscrito sobre Georges Brassens, mi primer libro. Tengo en cuenta todavía los consejos y sugerencias que me propició. A través de tantos prismas llegó a percibir una similitud entre la posguerra civil española y el momento de la aparición, en EEUU, de los gánsters en el siglo XX: allá depresión, fenómenos raciales en una atmósfera de violencia, injusticia y corrupción del poder político y el subsiguiente desarrollo del crimen organizado.
Otros tiempos, otras costumbres. En la España de su juventud, Alpuente conoció rateros, carteristas y señoritas con sarna y pelo oxigenado. Madrid rebosaba de tiendas y centro de putas y manilargos.
Defensor de las causas libertarias, haciendo suyas aventuras ajenas que le suscitan simpatía, y valiéndose de su ácido sentido del humor, Moncho Alpuente se mete, en esta novela, en la piel (...)


